sábado 14 de enero de 2012

VI Naciones y más nostalgias




Me tacharán de inmovilista y nostálgico. Sea. Sucede que se anuncian las escuadras de los equipos que competirán en el Torneo por excelencia y me vienen a la memoria grandes alineaciones y tardes de emoción y puro deleite que, salvo con la Irlanda de 2009, hace tiempo que no vivo. Es la edad, me dicen. Claro, y los mil partidos disfrutados y las imágenes indelebles en la retina de observador de batallas como no las hay desde la Guerra de los Cien Años, por citar una en la que los contendientes de la versión más clásica, la pretérita del siglo XX, se dieron todos cita puntual: los habituales favoritos, con los ingleses como visitantes inoportunos en casa de los franceses, raids esporádicos de los galeses por allí, inopinadamente unidos a las partidas Lancaster, y hoscos irlandeses y levantiscos escoceses hostigando retaguardias y vivaqueando aquí y allá, sobre el terreno. Metáfora casi de la más depurada evolución del homo ludens de Johan Huizinga que dio en torneos, si no menos sangrientos, si definitivamente festivos. Carácter que sostengo se viene perdiendo desde que el poderoso caballero quevediano campa a sus anchas en el Rectángulo de Ellis, apenas contenido por la labor de algunos refs que no solamente deben lidiar con el complejo Código, sino con las apetencias, impulsos y pulsiones de tipos de aspecto tan poco depurado como solía ser habitual pero con menos bagaje neuronal. Entiéndame el que quiera y con los matices necesarios: el tercera francés salido de Mauleon o Saint Jean Pied-de-Port azuzado por sus convecinos en el partido local no se paraba en mientes para dejarse llevar por su entusiasmo, pero llegada la internacionalidad, si era el caso, había pasado por una serie de filtros que en la medida de lo posible hacían el juego plausible, y si no un segunda línea, digamos galés, se lo hacía ver. Evolución natural sí, pero con pautas.

Por su parte, en el otro lado del Canal, el medio hostil de la tierra sin sol y las duchas frías en invierno en la public school, o los grises domingos de cántico parroquial tras seis días entre carbón y polvo, daban al jugador una pátina de contención y disciplina que, inmejorable para la táctica de la batalla, llevaban por una vía más ortodoxa al mismo fin. Hoy no, pues vemos que con muy contadas excepciones, como en el código Association, se repiten los mismos clichés cuando se va dando ocasión de opinar a los fieros muchachotes de cuentas corrientes nutridas de placajes, o cuando sus andanzas extrarugbísticas quedan expuestas a la prensa amarilla porque se han convertido en carne de la misma. Los Simon Shaw y su par de licenciaturas, o los Chris Paterson y su mesura, se acaban por el paso inexorable del tiempo y vemos más y más a criaturas desbocadas que practican el juego mecánico y sin brillo que los cambios de reglas y la dinosaurización del fenotipo del rugbista han causado por mor de la cuenta de resultados. O tempora o mores.

Así que, acercándose como lo hace el Torneo de las VI Naciones (y sí, después de su desempeño el año pasado, aun con la deslavazada Francia de 2011, ya con Italia asentada) recuerdo a los Phil Orr, Frank Cotton o Charlie Faulkner por hablar de primeras líneas; a los Moss Keane o Alain Lorieux, si mencionamos a segundas líneas; a los Merwyn Davies, Fergus Slattery o Peter Winterbotton si de terceras; a los Roy Laidlaw o Tony Ward cuando enumeramos medios y a los Mike Gibson, Ray Gravell, John James Williams o Patrick Lagisquet si de tres cuartos; y los JPR Williams o Gavin Hastings atrás, en la última línea de defensa. Y a Celso Vázquez y sobre todo a Bill Mclaren comentando, por cierto. Es la edad, claro.


5 comentarios:

  1. Como decía Indiana Jones, no son los años, amor, son los kilómetros...
    Julián

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  2. Este año tendré el HONOR de presenciar mi primera Calcutta Cup... espero que algo de lo que has escrito perviva en el ambiente y se les impregne a los XXX del rectángulo.

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  3. Por mi edad y mi afición tardía a este deporte no tuve la suerte de ver jugar a los jugadores que nombras y cuando te leo me da mucha rabia no haberlos conocido..

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  4. De inmovilista nada, eres un crack... cuando leo tus comentarios se me pone la piel de gallina y a veces hasta me asoman las lagrimas... Siempre me haces revivir una época muy hermosa del rugby.

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