lunes 26 de diciembre de 2011

Gavin Hastings


Dicen que Andrew Gavin  Hastings es el mejor jugador de rugby que ha dado Escocia. Es probable, no elegiré ahora entre la legión de caledonios que prefiero. El zaguero de Escocia y los Watsonians fue el prototipo sociológico del rugbyman angloescocés, y por extensión irlandés, donde seguían las pautas de la isla vecina: formación depurada (alumno, jugador y capitán de Cambridge que fue) y con vida y profesión más allá del rugby. (Lo de País de Gales solía ser de escuela dominical, coro y mina, de lo que ya hemos hablado alguna vez.) Algo, lo de Hastings y su ethos, que ya no es muy habitual, pues ni siquiera los caballeros que le quisieron de ejemplo durante la primera época profesional, pudieron aunar formación -siempre pospuesta- y deporte. Los tiempos, ni mejores ni peores diría el correcto. Yo digo que peores, y lo mantendré donde sea menester, pero esa es otra historia.

Gavin Hastings, que debutó ante la Francia de Berbizier en 1986, pasando seis golpes de castigo para restañar la herida del ensayo que regaló a los continentales cuando solamente corría el segundo 22 de partido. Dos ensayos franceses, del mismo diminuto medio de melé y del buey Sella no sirvieron para evitar la derrota por 18 a 17 que nos hizo saber cómo las iba a gastar el escocés. Y de paso los David Sole, Finlay Calder, o Matt Duncan, además del otro Hastings, el centro Scott,  que debutaron con él, para llenar el vacío que habían dejado Aitken, Robertson o el otro gemelo Calder, Jim,  y el zaguero Peter Dods, los propietarios del Grand Slam de 1984. El suyo no llegaría hasta 1990, aquel día de San Patricio en que postergaron el Scotland the Brave por el Flower of Scotland, justo en la madurez y en la mitad del camino internacional de Gavin. Sí, su carrera internacional se prolongó hasta la Copa del Mundo africana, no sin antes pasar por Madrid para aclimatarse a la altitud y temperaturas de la República multicolor (qué bueno el sueño de Mandela mientras duró), como me contaron de primera mano mientras entrenaban en Navacerrada o en aquel partido en La Peineta.

Entre esos dos puntos, Murrayfield y Pretoria, nueve años y calidad, empeño y esfuerzo, con Escocia y con los Lions, que fue capitán de la gira por Nueva Zelanda de 1993, donde se le reconocía como el mejor zaguero del mundo, por encima de los suyos, a él, poseedor de esas cualidades que tanto admiran los del Sur: potencia, arrojo, carácter y naturalmente, habilidades técnicas inusuales para un sujeto de su envergadura, pues, con la excepción del gigantón australiano Roger Gould, fue avanzadilla de ese tipo de zagueros grandes cuyo físico es un seguro frente a cargas de caballería de centros y terceras. 

Errores también, no cabe otra cosa para el que toma sobre sus espaldas responsabilidades parejas a sus anhelos: la patada en Edimburgo en la semifinal frente a Inglaterra, centrada, para el 9 a 6 que nunca fue, tras un placaje despiadado del inefable guasón Mickey Skinner, el tercera inglés: debió haber dejado a Craig Chalmers, pero cuando la sangre no llega al cerebro es difícil razonar. Jamás estuvieron los escoceses tan cerca y no lo volverán a estar tal y como pinta el panorama. Por contra, en Australia, dos años antes, con los Lions también, fue determinante (¡tanto como Campese!) para que los británicos se llevaran las series recordadas por la Batalla de Brisbane. Al final 61 caps con Escocia y una Order of the Bristish Empire para cerrar una buena carrera deportiva, compatible con un fino quehacer profesional que le llevó a trabajar en la City, e implicado a la fecha en la administración del rugby escocés y en negocios con empresas como la destilería The Famous Grouse,  BT Scotland BT Cellnet.

(Sí, todo hay que contarlo, fue una temporada kicker de los Scottish Claymores, para desdoro de todos. No diré más.)  

4 comentarios:

  1. Precisamente hace pocos días anunció su retirada de la selección el último "descendiente" del inigualable Gavin... Quizá Paterson no fuera ni la mitad de jugador que Hastings, pero desde luego la Escocia de 2011 no es ni un tercio de la de 1990, así que no cabe duda de que se van a resentir al perder ese último vestigio de talento que les quedaba.

    En fin, los que albergamos simpatías por el Cardo tendremos que conformarnos con "endosarle" la cuchara de madera a los infiltrados italianos y, espero, complicarles la vida los más posible a los sajones post-Wilko en la Calcutta Cup... Y es que, cuando el Flouer o'Scotland atrona en Murryafield como un grito de rebeldía contra el Auld Enemy, todo es posible (o, al menos, eso nos gusta creer...)

    Felices fiestas y mis mejores deseos para el nuevo año... Un año menos en la cuenta atrás para el inexorable final de esa Zuid-Afrika afrikáner que, en mi humilde opinión, debiera de tener un hueco en el corazón de todo amante del deporte del oval, independientemente de cuestiones políticas... Más pronto que tarde, el Veld quedará huérfano de bóers, denigrados y expulsados (como el Springbok de la camiseta nacional, por cierto)

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  2. ya en 1991, Bill Mclaren ponía por delante en sus preferencias "personales" a Andy Irvine como mejor zaguero de escocia post 2ª Guerra Mundial, lo que no le resta nungún merito a "Big Gav", pero como el que lo ha escrito sabe un poquito de rugby y ha visto mucho, pues hasta le voy a creer.

    lastima (para el, o no) que fuese contemporaneo de los galeses de la "second golden age".

    de todos modos, feliz año a todos y "Scotland forever"

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  3. Pero es que Bill, al que no dejo de admirar cada vez que escucho sus retransmisiones, era amigo personal de Andy, y nada que objetar al caso. Sucede que el número de partidos internacionales fue creciendo y Gavin ya se encontró en el borde del Rubicón, con muchas a sus espaldas, mientras que Irvine nunca hubiera podido reunir tantas, lo que también es una razón para que sea mejor considerado, además del recuerdo más vivo por su época de juego. Por mi parte siempre pensé que Peter Dods estaba a la altura de ambos, aún con un físico que no igualaba a ninguno de los dos.

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  4. Guardo mi mejor secreto en un cajón...camiseta blanca de Escocia con el 15....regalo de Gabino.
    1993

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